El corralón de las Dos Puertas
Pablo Farfan | 3 Noviembre 2009
Los inquilinos cuentan la vida en uno de los últimos corralones de Málaga y las presiones de la propiedad.
ALFONSO VÁZQUEZ. MÁLAGA Para la Oficina del Defensor del Ciudadano, el del corralón de las Dos Puertas, en la calle Curadero, 6, es un caso ´de libro´ de acoso inmobiliario y de hecho, es uno de los recogidos en el informe de 2008 ´El acoso inmobiliario. Una lucha desigual´.
La desigualdad la padecen los vecinos de este corralón centenario, en la calle Curadero, 6, en la Cruz del Molinillo, desde comienzos de 2001, cuando se hace cargo del edificio una empresa y solicita de inmediato la ruina.
El relato de los vecinos es de película de terror: “El propietario vino un día a las 12, no se me olvidará el mal rato, y nos dijo que teníamos que empacar las cosas y dejar la casa para la semana que viene”, cuenta Encarna González, que lleva viviendo en el corralón desde su nacimiento hace 74 años.
Los vecinos cuentan además cómo una noche llegó un chatarrero, mandado por la propiedad, y comenzó a desmontar el techo. “El techo raso lo echó abajo y porque ya nos dimos cuenta los vecinos, si no nos hubiera echado abajo el tejado”, cuenta Encarna.
Para Francisco Jesús Pendón, que lleva desde 1992 en este corralón del Molinillo, “el propietario quiere echarnos para sacar dinero al negocio“.
De hecho, desde la llegada de esta empresa en 2001, los vecinos cuentan que son los encargados de mantener el corralón. “Nosotros lo arreglamos todo, si se rompe un grifo, si una cañería se atora, él sólo se encarga de venir y cobrar”, destaca Francisco Jesús.
Málaga capital europea de la demolición (del casco histórico)
Pablo Farfan | 8 Mayo 2009
La calle Tomás de Cozar es una bocacalle de calle Granada y se encuentra a unos 60 metros del museo Picasso y otros 20 de la plaza de la Mered, donde nació el pintor. De hecho, la calle sale de enfrente de la Iglesia de Santiago (la que se puede ver en el inicio del segundo video) en calle Granada, donde lo bautizaron según dicen las guías turísticas y atestigua la partida de bautismo que se muestra en una urna tal cual reliquia sagrada. Como dice Roberto Gonzalez ”…antes no te hacian ni caso y ahora Picasso, Picasso…”
Demolición y solarización del centro histórico de Málaga II
Pablo Farfan | 6 Abril 2009La inercia térmica de estas construcciones con muros gruesos es una de las características mas determinantes en un clima como el nuestro, ya que se valora el aspecto capacitivo (retener o almacenar calor) frente al resistivo (impedir la transferencia de calor a través de membranas aislantes) que es el utilizado en las nuevas construcciones (gracias a la inclusión en los cerramientos de aislantes sintéticos, muchos de ellos tóxicos).
Esta inercia, que depende directamente de la masa, impide que el calor penetre en la casa en verano durante el día (enfriándose el muro durante la noche) y mantiene en el interior el calor generado en invierno, es decir que la masa amortigua las oscilaciones de temperatura.
Si a esto le sumamos otros sistemas pasivos como el uso de patios, la ventilación cruzada, la altura de los techos o los fraileros de las ventanas, por poner algunos ejemplos, tenemos unas viviendas muy eficientes que utilizan la energía abundante y renovable que se conocía en el momento de su construcción, la del sol.
Esta eficacia a la hora de utilizar métodos pasivos contrasta con la dependencia total que las nuevas construcciones tienen de aparatos de climatización eléctricos, dependientes de combustibles fósiles, que a nivel estratégico nos hace muy vulnerables ante cualquier eventualidad o emergencia que cause un corte en los suministros de energía.

También hay que tener en cuenta un factor fundamental que es la pérdida del tejido social y urbano. La riqueza y variedad de los vecindarios tradicionales con comercios, mercados, talleres artesanos y vida de barrio desaparece para sustituirse por franquicias, cafeterías de diseño y tiendas de recuerdos para turistas. Un bonito decorado que esconde un proceso de gentrificación salvaje.
Por si esto fuera poco ahora nos vamos a tener que enfrentar a otro problema colateral: La crisis del sector de la construcción va a impedir que se termine el proceso especulativo, dejando los solares sin edificar hasta un repunte del ciclo económico, con lo que además de dejarnos sin CIUDAD vamos a tener que sufrir las consecuencias que esto conlleva, años de acumulación de basura, proliferación de plagas y pérdida de energía por descompactación de la trama urbana.
Las imágenes fueron tomadas, junto a otras muchas, en una mañana por el el centro de Málaga el pasado mes de Marzo.
Demolición y solarización del centro histórico de Málaga
Pablo Farfan |Hoy un paseo por el centro histórico de Málaga parece mas bien un viaje en el tiempo a la ciudad de Dresde después de los bombardeos aliados.
La demolición sistemática de edificios completamente válidos y rehabilitables, muchas veces con oscuras descatalogaciones del PEPRI, otras con ruinas inducidas, otras con acciones especulativas encubiertas, supone un daño irreparable y dificilmente cuantificable para cualquier ciudad.
No se trata solo de un daño paisajístico, donde la ciudad tradicional con edificios centenarios es sustituida por lamentables copias pastiche sin ningún valor arquitectónico, es tambien un desastre ambiental y un despilfarro energético al demolerse edificios eficientes, construidos con materiales biodegradables siguiendo diseños bioclimáticos, que aún no hemos llegado a analizar suficientemente.
Parece normal, y a primera vista atractivo para el futuro habitante, sustituir un edificio viejo por otro nuevo flamante y a estrenar, pero esto es solo otro mito de supuesto progreso fruto de la ignorancia vendido por los promotores para poder optimizar sus ganancias exprimiendo la edificabilidad y construyendo garajes subterráneos.

La realidad es que la ciudad tradicional (compuesta por su trama y sus edificios) retiene y captura el calor en invierno y se mantiene fresca en verano. Su diseño se ha ido perfeccionando a través de la experiencia y el tiempo, adaptándose a las condiciones climáticas concretas del lugar donde se encuentran y creando sistemas pasivos de climatización que garantizan la habitabilidad, incluso en caso de falta de suministro eléctrico (…)
(continua)



















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